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lunes, 30 de marzo de 2015

Cámara lenta

Buena entrada del escritor de The Talent Code, Daniel Coyle acerca de la práctica en cámara lenta

http://thetalentcode.com/2009/10/15/slow-is-beautiful/

Uno de sus ejemplos es Ben Hogan. Un gran video está en la nota. De mis preferidos de la red.

En este otro post, de Artes Marciales también se hace referencia a lo mismo

http://escrima.blogspot.com.ar/2009/02/peter-freedman-on-training-slowly.html

Me gusta esta parte:

Slow speed for learning; 

Medium speed for practice;

Fast speed for fighting

Por último, uno de música, con su traducción al castellano:

http://www.davidlopeztuba.com/blog/practicar-lentamente-es-realmente-necesario

Y si quieren seguir ampliando sobre el tema, un documento un poco más extenso.

http://www.bandworld.org/pdfs/SPRINGMindMuscleandMusic.pdf


Seguiremos con nuestras prácticas en cámara lenta para aprender el swing de golf ! Como Hogan enseñó...

viernes, 31 de enero de 2014

Resolución Nº 2 y la Nº 3

El segundo Adivina Adivinagolf tuvo el mismo ganador y fue Javier Pintos. El de la foto era Sam Snead.




Dos birdies para Javier ! Dos menos al hoyo dos no está nada mal...

Y se va la tercera... con quién se divierte Tiger en la foto ?




domingo, 26 de enero de 2014

El swing de golf



     "He pasado una gran parte de mi vida en los tees de prácticas observando como los golfistas buscan un swing que puedan repetir. Muchos de los movimientos que veo son una combinación de años de dejadez, consejos vacíos, tips y en último extremos confusión. En vez de tener unos cimientos sólidos sobre los que construir, son personas que al principio desarrollaron hábitos defectuosos en sus swings y ahora pasan la mayor parte del tiempo tratando de apuntalar las grietas. Pasan de un tip a otro con la esperanza de que “ése”  será la clave para un gran golf. Ya conoces este tipo de cosas: “mantente detrás de la bola”, “impulsa con las piernas”, “extensión”, “pasa el peso”, y varios más. Aunque hay algo de cierto en cada uno de ellos, se está olvidando la mejoría a largo plazo a favor de las soluciones “rápidas” cuya efectividad rara vez sobrepasa unas cuantas vueltas.

     Hace mucho tiempo que opino, que a pesar del aumento imparable en el número de jugadores y de las mejoras continuas en los equipos y en las condiciones de los campos, el nivel general de juego se mantiene más o menos igual. La única explicación posible es que la mayoría de los jugadores buscan atajos para un swing mejor, y mucho me temo que no hay ninguno."

David Leadbetter, El Swing de Golf


sábado, 19 de octubre de 2013

Gran ejercicio...

Para los alumnos de Harbour, es un ejercicio conocido, lo realizamos habitualmente para lograr ritmo y no golpear a la pelota. Martin Hall también lo sugiere para mantener una presión de grip constante. Pruébenlo...



miércoles, 26 de junio de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

Los palos son los mismos...

Nuevamente un video en cámara lenta, y en este caso para mostrarnos que gastar fortunas en palos no tiene sentido... Casi los mismos drivers de amateurs y profesionales pero una ENORME diferencia durante el impacto... En eso se puede mejorar, para que cambiar el palo...




Eso sí, la vara Stiff o XS de los pro ayuda en esto pero para eso hace falta velocidad en el swing... algo que también se puede aprender...

martes, 12 de marzo de 2013

El arte de la caligrafía

Caligrafía Maestro Deshimaru

Xian Zhi era hijo del famoso calígrafo Yi Zhi. Cuando su padre trabajaba en el estudio, el pequeño solía contemplar cómo trazaba los ideogramas en el papel de arroz. Con los pinceles chorreando tinta, el artista plasmaba espíritu y personalidad en los papeles. Poco a poco, el hijo también adquirió el hábito de escribir. A los pocos meses progresó tanto que los amigos y vecinos empezaron a alabarlo sin cesar. El pequeño se sentía engreído creyéndose ya un buen calígrafo.
Cierto día escribió una docena de caracteres y se los mostró a su padre, esperando de él un generoso elogio. Después de examinarlo un momento, el famoso calígrafo, que se había dado cuenta de la vanidad de su hijo, no hizo ningún comentario. Cogió el pincel y agregó un pequeño trazo en un ideograma, convirtiéndolo en otro carácter distinto, y le dijo:
—Enséñaselo a tu madre, a ver qué dice.
El pequeño fue a buscar a su madre en espera de un juicio alentador.
—Mamá, ¡mira lo que he escrito! Se parece al estilo de mi padre, ¡a que sí!
Aunque la señora no era calígrafa, entendía la técnica de ese arte y solía emitir unas opiniones muy acertadas al respecto. Después de mirar durante un instante la obra de su hijo, le dijo:
—Has progresado, pero te falta mucho para conseguir el brío y la perfección de su caligrafía. En este carácter que has escrito, sólo este trazo se parece mucho a su estilo, y lo demás no tiene nada que ver señaló, poniendo el dedo justo en el trazo que acababa de agregar el calígrafo.
Avergonzado, el niño se dirigió a su padre y le preguntó:
—Después de tantos días de práctica, ¿por qué no he podido dominar aún el secreto de tu arte?
—Es muy sencillo, hijo, ¿ves las tinajas que hay en el patio? Cuando empecé a aprender la caligrafía, me dijeron que había que llenar de agua las dieciocho tinajas. Y el día que se agotara el agua haciendo tinta para los ejercicios, sería un buen calígrafo. Lo hice, por eso escribo mejor.
Sin decir una palabra más, el niño entendió perfectamente. Corrió hacia el patio y durante toda la mañana estuvo trabajando para llenar de agua aquellas enormes tinajas. Se puso a practicar día y noche.
Veinte años después, cuando agotó la última gota del agua, llegó a tal dominio de la caligrafía china que fue consagrado como el «Santo de los Pinceles».

Del libro 101 Cuentos Clásicos de la China - Recopilación de Chang Shiru y Ramiro Calle

jueves, 16 de agosto de 2012

Dos tiros de pitch

Acá vemos dos tiros de pitch con un estilo distinto y seguramente a distancias distintas.

Al señor del primer video lo conocen, creo. Está realizando un pitch largo con un buen quiebre de muñecas en el backswing y una gran rotación del cuerpo en el downswing y en el followtrough.



En cambio Steve Stricker, es un jugador que no utiliza practicamente su muñecas, ni siquiera en el swing completo. Está ejecutando un pitch más corto seguramente. Ambos involucran el giro del torso para ejecutar el golpe, sin mucha acción de manos, manteniendo la cara del palo apuntando al objetivo.





Espero les sea de utilidad y les sirva para seguir aprendiendo estos días en los que la práctica se complica por el clima.

jueves, 2 de agosto de 2012

El golf y los juegos olímpicos




A partir de Río 2016 el golf volverá a formar parte de los J.J.O.O. La competencia sería en formato de 72 hoyos medal play y habrá en juego dos medallas doradas, una para damas y otra para caballeros. Inicialmente está previsto que sean 60 hombres y 60 mujeres los que integren la nómina de golfistas que defenderán a sus respectivos países en los Juegos.

Gil Hanse arquitecto estadounidense con una gran experiencia será el encargado del diseño del campo que albergará la competición en Rio 2016,  toda una sorpresa si tenemos en cuenta que entre los candidatos se encontraban nombres como Jack Nicklaus, Annika Sorenstam, Lorena Ochoa, Greg Norman, Gary Player o Robert Trent Jones II.

El golf ha estado en el programa olímpico en dos ocasiones: en 1900 y 1904. En los Juegos de 1900 en París, dos eventos se realizaron: uno para hombres y otro para mujeres. Los estadounidenses Margaret Ives Abbott y Carlos Eduardo Arenas fueron los primeros campeones olímpicos en los dos eventos. En el año 1904 en St. Louis, el evento de mujeres fue reemplazado por una prueba por equipos. En la categoría individuales, el oro fue para el canadiense George Seymour Lyon, mientras que en equipos el primer lugar fue para los locales.

Para completar el panorama olímpico, del libro LÍDERES DEL DEPORTE, LÍDERES DE LA VIDA de Juan Pablo Sagarna transcribo una parte del texto en la que habla Cachito Vigil, ex entrenador de Las Leonas, quienes participan en London 2012 y cuya capitana Luciana Aymar fue la abanderada de la delegación argentina en estos juegos: 

(Cuando asumí…) “encontré una selección con cimientos, en la que se notaba que había existido un trabajo serio, con mucha responsabilidad, con gran capacidad para aprovechar los recursos disponibles, con disciplina de entrenamiento y, sobre todo, con un gran futuro”, define Vigil.

Por lo pronto, la situación táctico-técnica estaba en un estadio acorde con sus posibilidades de ese momento, aunque se vislumbraba una importante ventana de mejora. La calidad de las jugadoras era evidente y las chances para encarar un entrenamiento especial que permitiera pegar un salto eran absolutas.

Durante la primera semana de trabajo, el grupo se mostró muy disciplinado, capaz de responder a cualquier orden de su cuerpo técnico y no ahorraba esfuerzos a la hora de dejar todo en la práctica. Este panorama, que hubiera resultado placentero para la mayoría de los técnicos del mundo de cualquier disciplina deportiva, hizo un poco de ruido en la cabeza de Cachito. Había predisposición, había profesionalismo, pero algo faltaba. “Todavía no amaban el entrenamiento”. Ésta fue, entonces, una de las principales consignas de trabajo para incorporar en la mentalidad de la selección femenina de hockey sobre césped. Así lo cuenta el propio Vigil:

            “Era una cosa que yo noté desde siempre, desde muy chico: hay que cumplir con el entrenamiento, no faltar, hacer todo lo que el técnico dice, eran las condiciones necesarias en los integrantes de un equipo deportivo para no perderse la fiesta, que era el partido. Por eso me pareció tan importante operar un cambio, porque la vida más intensa, profunda y transformadora se da en el entrenamiento. El partido se juega solamente una vez por semana, en el caso de los clubes, o cada dos o tres meses, si se trata de un torneo o una serie internacional. Entrenar, en cambio, es algo que se hace todos los días. Esto se aplica a todos los ámbitos de la vida. Si una persona que trabaja en una oficina no aprende a amar eso que hace, entonces sus días tendrán una parte fea larguísima, de ocho o diez horas de duración, que deberá atravesar para comenzar a vivir a la salida. Mi sueño, entonces, fue que las chicas fueran felices, que disfrutaran del proceso de entrenamiento, que pasaran las tres horas que solían durar nuestras jornadas sin mirar el reloj. Las selección que empezábamos a conducir estaba muy bien, pero ni bien pasaba un minuto del horario establecido, todas se señalaban discretamente la muñeca con un dedo, como advirtiendo que ya nada teníamos que seguir haciendo ahí.”

Para Vigil, el día en que se hiciera el clic necesario para convertir las horas de entrenamiento en horas de disfrute, nuestras seleccionadas iban a estar listas para romper cualquier límite que se propongan, para alcanzar sus máximos niveles de crecimiento, para aprovechar al extremo todas sus posibilidades. Ganar y perder, numéricamente hablando, eran dos conceptos que empezaban a volverse relativos. “Cuando una persona o grupo es feliz con lo que hace de manera cotidiana, los resultados empiezan a quedar en un segundo plano, porque pasan a ser sólo la consecuencia. Paradójicamente, como el foco está puesto en el disfrute que provoca el aprendizaje y la posibilidad de romper todos los días los propios límites, los técnicos, los tácticos, los físicos y también los mentales, los emocionales y los afectivos, la consecuencia de estas acciones y del sentido que las sustenta es que los resultados numéricos inexorablemente comienzan a ser positivos”, destaca el entrenador, que retomaba en un nuevo equipo su viejo sueño, el de unas chicas que, jugando al hockey, llegaran a ser felices y campeonas.

sábado, 26 de mayo de 2012

Primeros pasos en golf

"Un viejo dicho dice que es necesario para un niño aprender a caminar antes de correr y eso es totalmente cierto en el campo de golf. Hoy en día vemos cientos de "niños" del golf intentando correr, cuando aún no saben caminar." 


 First steps to golf - G.S. Brown 1913

jueves, 24 de mayo de 2012

Luego de una clase


Lo que el alumno hace luego de una clase será de gran importancia en su progreso en el proceso de aprendizaje. Es importante comprender claramente las sugerencias que el profesor realizó durante la clase respecto a tu estilo de juego. Posiblemente hayan sido sobre la parte corporal previa al golpe (grip, stance, postura, alineación, equilibrio) o sobre la parte mental (rutina, visualización del golpe) o relacionadas el swing propiamente (rotación, posición de la cabeza, descarga del palo). Generalmente son sugerencias pequeñas sobre los fundamentos básicos las que hacen una gran diferencia. Usualmente durante las clases trabajamos en una o dos sugerencias claves. Más de eso hará que la clase no sea de real ayuda.

Pero lo más importante, es lo que vayas a hacer con esas sugerencias luego de la clase. Esto hará la diferencia en tu juego. El mejor momento para reveer y reforzar alguna información es inmediatamente después de una clase. Veamos una vuelta de golf típica de 100 golpes. Estarás en la cancha durante cuatro o cuatro horas y media con dos putts por hoyo promedio. Nos deja 64 golpes y supongamos que 14 de ellos serán alrededor del green entre chips, bunker y otros tiros cortos. Nos quedarían unos 50 swings completos de los cuales los primeros 10 habrán sido para entrar en calor (no me digas que antes de jugar llegaste media hora antes para tirar unas pelotas…) O sea 40 swings reales para tener en cuenta. Tirar una canasta de 60 pelotas en el driving te puede llevar unos 40 minutos, a un ritmo tranquilo. Cuatro horas versus cuarenta minutos ! Te imaginás practicando un idioma o un instrumento musical solo unos pocos minutos a la semana ? El progreso será realmente lento.

Mi consejo para todos los golfistas es siempre tener tiempo para la práctica fuera del campo. Es un momento a solas con uno mismo, es un momento que se puede disfrutar a pleno y donde realmente hacemos una búsqueda personal. Ya sea que estén practicando algún consejo del profesor o simplemente para mantenerse en juego. Unas pocas horas de práctica son como jugar varias vueltas de golf. En la práctica el principal objetivo es estar atento y continuar utilizando las sugerencias realizadas por el instructor a pesar del resultado del golpe, sea este bueno o malo. Los golpes malos son parte del aprendizaje, lo importante es la incorporación de un nuevo hábito que mejorará todo el proceso, lo cual mejorará nuestro resultado.

Notas sobre el libro Play golf to learn golf, de Mike Hebron

domingo, 26 de febrero de 2012

Un cuento de golf...

Durante las fiestas de fin de año, visité la casa de mi mamá en General Rodriguez. Fuimos a la librería del pueblo a comprarle un libro a mi hermano para la navidad. Allí encontré el libro 18 Cuentos de Golf de Alberto Campos Carlés, jugador aficionado de la zona y escritor. El dibujante, Gianni Dalfiume, un prestigioso profesional en artes gráficas, también de Grl. Rodriguez, es coautor del libro.

Dice Roberto de Vicenzo acerca del libro: "He encontrado en este libro cuentos muy interesantes y amenos, que describen con propiedad determinados episodios y ocurrencias del golf amateur." Reproduzco el cuento perteneciente al hoyo 3 por estar relacionado con la enseñanza del golf, algo que me toca de cerca. Que lo disfruten !


Hoyo 3 – NO PUEDE SER TAN DIFÍCIL

Cuando Victorio resolvió que iba a aprender a jugar al golf, recibió de sus amigos y conocidos abundantes muestras de entusiasmo, y desde entonces todos los días amenazaba con un estreno que se hacía desear. Parecía que nunca iba a concretarlo, cuando una tarde soleada que volvía a su casa desde el Aeroparque por la avenida Costanera, al pasar frente al driving de la Asociación de Golf, se decidió súbitamente, ingresó y solicitó una clase con algún profesional. De inmediato apareció uno de ellos, que estaba desocupado en ese momento, y lo convenció de prestarle clases por un módico arancel semanal. Al principio le enseñaría los rudimentos del golf, y luego verían como avanzar en el juego.

Y ya, si él estaba dispuesto, podían iniciar la primera clase.

-¿Ya? Bueno… este… mejor empezamos mañana… -A Victorio le había aparecido una súbita urgencia en su actividad del día.

- Nada de eso –cortó con decisión el profesor-. Vamos ya a una gatera, y me demuestra lo que sabe hacer.

-¿Lo que sé hacer? ¿Y así nomás, sin prepararme, sin cambiarme?- El entrecejo fruncido y la boca entreabierta de Victorio eran harto elocuentes.

- Venga que le enseño donde se pide el canasto de pelotas; por los palos, despreocúpese que yo los llevo.-. El profesional tomó la batuta y condujo a Victorio, que iba como borrego al matadero. Una vez en la gatera, el hombre decidió revelarle a su novel alumno, en forma práctica y sencilla, cómo golpear a la pelotita. Tomó un fierro, colocó varias de ellas en serie, y con suaves, rítmicos e idénticos movimientos, las fue despidiendo con regular altura y distancia, hacia la playa del driving.

-Bueno, la historia es así. El golf consiste en golpear a la pelotita hacia delante, con un movimiento de ida y vuelta que se denomina swing, intentando ponerla más o menos donde uno quiere. A veces sale, y a veces no. ¿Se entiende? Ahora probemos con usted… -El profesor se movía con naturalidad de experto, maniobrando la cabeza del palo como si fuera una prolongación de su mano. Con cierta torpeza Victorio tomó el palo que se le ofrecía, y acto seguido miró hacia la pelotita (que la extensión de la mano del especialista había colocado sobre la mullida alfombra verde). Blanca y como picada por una curiosa viruela, cruzada por algún sello identificatorio, la inocente pelotita desafiaba desde allí abajo al futuro golfista.

-Vamos, Vicente, sin miedo que no muerde. Párese frente a ella y péguele.

-Me llamo Victorio, no Vicente –respondió éste con tono admonitorio alzando la cabeza, mientras rumiaba que ése no parecía un buen comienzo. Luego se situó frente a la pelotita, con el palo entre las manos como quien toma un escobillón un domingo por la mañana bajo órdenes conyugales. “En fin, probemos, total, con probar no se pierde nada…”. Y Victorio copió la alineación y postura del profesor, hizo unos cuantos movimientos de práctica, y finalmente se decidió y descargó el palo sobre la… alfombra. La pelotita llegó a moverse por la vibración que recibió a la distancia, y salió del cuadro verde dando pequeños y ruidosos saltos.

-Vamos, hombre, no se me achique-. El profesor evitaba meter la pata nuevamente-. A todos los que empiezan les cuesta un poco encontrar la pelota. Siga probando…-, y colocó otra pelota en el sitio apropiado con su acerada extensión manual, sin agacharse ni un poco. Después, aconsejado por la prudencia, se retiró a cierta distancia. Y vino otro hachazo, que esta vez desprendió algunas fibras verdes del felpudo. Y otro… y otro… La cara congestionada de Victorio reflejaba el esfuerzo realizado para cumplir con lo prescripto. Esfuerzo inútil hasta ese momento. La angustia le estrujaba la garganta y le revolvía el estómago, haciéndole recordar las palabras de aliento del gastroenterólogo, cuando le comentó el deseo de practicar golf para relajarse y curar la úlcera de una vez por todas.

-Vamos, don, anímese y péguele. No deje de mirarla y dele un buen golpe –y el profesor tornaba a colocar una pelotita tras otra en la alfombra. Victorio estaba a un tris de reconocer que “eso” no era para él, pero en el instante preciso en que aflojaba la tensión para devolver el palo y retirarse sin más del recinto, decidió permitirse una última oportunidad, y casi sin quererlo desplazó el palo hacia atrás, y luego lo descargó aproximadamente donde se veía la nívea pelotita, y ésta salió despedida con un sonido que nunca había escuchado previamente, y las manos percibieron también una sensación por demás peculiar, y lo más curioso fue que el palo continuó un camino propio hacia delante, arriba, y quedó apoyado con naturalidad sobre su hombro izquierdo, mientras él se sentía aceptablemente afirmado sobra la planta del pie izquierdo y la punta del derecho. Todo un suceso.

Veía a la pelotita volar, un tanto baja rumbo a la derecha, hacer una carambola al aterrizar, para finalmente detenerse a la altura de un cartel, allá lejos, que anunciaba 100.

-A ver… probemos otra vez-. Victorio había olvidado de súbito las molestias, y ahora sólo lo animaba un ferviente deseo: Repetir ese golpe.

Casi dos hora más tarde, Victorio se retiró de las instalaciones del campo de golf. Había transpirado como pocas veces lo había hecho en los últimos tiempos. Caminaba resueltamente, después de higienizarse en el baño, aunque le dolía todo el cuerpo, desde las uñas de los pies hasta las raíces de los cabellos. Llegó hasta el auto, y cuando se sentó frente al volante suspiró, con una mezcla de cansancio supremo, y de suprema satisfacción. El dolor lo aguijoneaba desde todos los músculos (hasta los masticatorios estaban irritados), pero al mismo tiempo se había apoderado de él un buen humor desconocido que tenía el curioso poder de minimizar las molestias del físico exigido sin tregua. Y sólo pensaba en la sensación indecible de tener un palo entre las manos, golpeando esa pelotita tan endiabladamente esquiva. Mientras ponía el motor en marcha, recordaba las últimas palabras del profesional: “Bueno, Victorio, es un comienzo, y no estuvo nada mal”. Y cavilaba: “Al fin y al cabo, nunca fui muy bueno para los deportes, pero en esto, tal vez…”, y colocando la segunda marcha, hundió el pie en el acelerador para alejarse por la Costanera rumbo a su domicilio. “… con un poco de práctica… ¡Qué cuernos! Esto… no puede ser tan difícil”.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Swing clásico

El último post del blog Gotham Golf Blog está dedicado a Gene Littler, ganador (entre otros torneos) del US Open 1961.



Un jugador que desconocía, con un swing clásico y elegante. Ideal para ver y copiar.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Golf Swing Gallery

Cada vez estoy más convencido que la mejor forma de aprender a jugar golf es mirando y copiando.

El día miércoles 21 de septiembre se desarrolló en el San Isidro Golf Club el tradicional Pro-Am Copa La Nación. En una nota publicada en el diario La Nación, Jorge Berendt señaló:

"El golf entra por los ojos. Nosotros, cuando eramos caddies, mirábamos a los profesionales y así aprendíamos. Acá, los chicos necesitan vernos para entender cómo se pega."


Es por eso que comparto una página interesante al respecto, con galerías de muchos swings.

http://www.golfswinggallery.com/


Sugiero a todos mis alumnos buscar un modelo que, de acuerdo a edad, características físicas o preferencias personales, puedan intentar copiar, emular mímicamente el movimiento. Así darán un paso muy importante en el aprendizaje del golf.

A mí me gustan Hunter Mahan y Luke Donald.



jueves, 11 de agosto de 2011

Mejorar el swing y jugar mejor al golf son dos objetivos distintos

Mejorar el swing y jugar mejor al golf son dos objetivos distintos.

Todos queremos "jugar mejor al golf". Más concreto aún, bajar nuestro score. Al fin y al cabo ese es el objetivo del juego,
hacer la menor cantidad de golpes posibles. Pero cómo llegamos ahí ? Simplemente teniendo un mejor swing ?
Es mejorando la mecánica de nuestro swing lo único que debemos hacer para "jugar mejor" ?

Aprender a realizar un buen swing comienza con descripciones biomecánicas, posturas, posiciones estáticas, grip, etc. Esta etapa de aprendizaje no dura para siempre, o no tendríamos que pensarlo así. En una segunda instancia damos paso a la formación del hábito a través de la
repetición y de un equilibrio entre la parte mental y la parte física. Esto significa que ya no lo "pensamos" tanto. Los hábitos se forman por repeticiones a LARGO PLAZO del mismo acto, el mismo acto, el mismo acto... Es la parte física de nuestro juego.

Algunos de esos hábitos que deberíamos desarrollar con paciencia son el grip, la postura, la alineación, el plano del swing y cuál es la correcta coordinación de movimientos para el swing.

Pero la mayoría de los jugadores cambia permanentemente y no da lugar a la formación del hábito. Siempre un tip distinto de la última revista, un consejo de algún amigo... Nunca saben a ciencia cierta si llegan a algún sitio con su swing, siempre están tratando de corregirlo,
de arreglarlo, de sumar 10 yardas más...

Si el swing no llega nunca al nivel de formación del hábito, no dejaremos que pase a nivel inconsiente y volveremos una y otra vez a dudarlo, a pensarlo, a analizarlo. En algún punto debemos asumir que conocemos nuestro swing y que hemos logrado algo razonable y estable.

Por supuesto que todos tenemos distintos niveles de juego, de talento, de capacidad física y técnica, sin embargo podemos y debemos pasar nuestro swing a AUTOMÁTICO para jugar. Pero aquí es donde solemos fallar.

Si pudimos crear los hábitos adecuados para nuestro swing, qué hace que no podamos hacerlo mientras jugamos ? Lo que necesitamos a este nivel es saber como hacer para jugar SOBRE los hábitos que creamos, para jugar con nuestro swing. Cómo hacer para llevar estos hábitos a nivel inconciente o automático así poder "jugar mejor al golf "? Una vez que tenemos la habilidad suficientemente desarrollada, lo único que tenemos que hacer es dejar que funcione. CONFIAR.

Para eso debemos establecer RITMO y RUTINA. Para establecer un buen ritmo, la mente debe estar CALMA, equilibrada. Sin situarse en los extremos. No vacía, no en silencio absoluto. Pero tampoco con exceso de ansiedad. Ansiedad es pensar, es mover nuestra mente hacia el pasado y hacia el futuro. Claro que en golf necesitamos pensar. Para imaginar el tiro, para acordarnos con que palo nos conviene salir en ese hoyo porque ya lo jugamos varias veces, para saber cuantos golpes llevan nuestros compañeros, etc.

Pero también necesitamos SENTIR y cada cosa tiene su tiempo. Un buen ritmo se consigue con armonía de pensamientos y sensaciones al igual que la buena música se arma sobre dosis exactas de notas y silencios.

Una RUTINA ordenada de llegada al club, de entrada en calor, de práctica previa van calmando nuestra mente y centrándonos en el presente. Bajando un poco el nivel de ansiedad. Equilibrándolo con las sensaciones que nos trasmite el presente.

Luego la RUTINA de cada tiro es clave. Muchas veces jugamos en automático y pensamos durante el tiro. Llenamos la mente con pensamientos de qué hacer en lugar de hacer. Debemos hacer exactamente lo contrario.

Pensamos antes del tiro, ejecutamos el golpe en automático. Pensar en el pre-tiro (ZONA DE REFLEXION) y luego confiar en los hábitos desarrollados (ZONA DE JUEGO). Confiamos en nosotros en el momento del golpe. Preparación, ejecución y reacción. La rutina también se aprende, se practica y se entrena.

Eso va a permitir que podamos "jugar mejor al golf".

domingo, 26 de junio de 2011

El golf y el tiempo


A la gente le gusta cuando las cosas son complicadas. Pero aún cuando tratamos de que sean lo más simple posible, todavía hay algunos que se esfuerzan por ser especialmente complicados en todo lo que hacen.

Nuestra mente ama la idea que el golf es complicado y vive buscando "la solución mágica", "el secreto", eso que nos convierta en mejores jugadores rápidamente. Pero los hechos son simples: necesitamos TIEMPO para desarrollar nuestro juego. Específicamente las dos partes claves del juego: la hablidad física para controlar la pelota y la habilidad mental para controlarnos a nosotros mismos. Tanto para controlar la parte física como la parte mental del juego debemos tener PACIENCIA, DISCIPLINA y CONFIANZA. En el golf hay semanas en las que no podemos controlar la bola bien y otras en las que no podemos controlarnos nosotros. Pero esos momentos no significan que debamos buscar toda clase de soluciones a corto plazo o curas mágicas. O pensar que debe haber algún concepto oculto que todavía no hemos develado. Y que cuando lo encontremos... ja, ahí si... que se agarren todos...

Actualmente trabajando con algunos jugadores siento que piensan "sí sí, eso ya lo sé, ya me lo dijeron antes, dale decime algo nuevo, algo más interesante...".
Existe una ENORME diferencia entre algo comprendido intelectualmente y poder hacerlo! Para materializar las ideas, los conceptos y los proyectos se requiere tiempo. Muchos jugadores que han jugado bien por años han comprendido el concepto de HACER cosas básicas en forma correcta regularmente. Poder repetir algunas rutinas sencillas entendiendo que no existe una línea recta ascendente permanente. Habrá subidas y bajadas. El aprendizaje es un proceso, no es instantáneo.

De todas maneras es importante aclarar que, desde otra óptica, el golf no es como subir una escalera. Lo más importante es la ATENCION ahora mismo, esa es la práctica fundamental. Es la forma de jugar nuestro mejor golf. Enfocando nuestra atención en el momento presente. No hay etapas en la práctica del golf. La práctica ya es el golf. Aprender es jugar al golf. Vivimos practicando, vivimos jugando.

Practicar, aprender, jugar, volver a practicar... eso es golf. El resto llega solo, es cuestión de tiempo.

viernes, 10 de junio de 2011

Procesos

Este es un párrafo que pertenece al escritor Alejandro Rozitchner. Me parece perfecto para el golf.


"No confundir el principio con el fin. Pedimos como principio lo que sólo puede llegar como final, después del trabajo que lo haría aparecer. Precoces, abandonamos frente al primer intento no logrado. Queremos que la obra se manifieste ante nuestro primer gesto, sin tener en cuenta que ésta sólo puede surgir de un proceso en el cual debemos trabajar para hacer aparecer el resultado que apenas intuimos. Ser artista, creador o trabajador, pasa principalmente por la capacidad de convivir con los estados problemáticos e inacabados de todo proceso. Y aprender cualquier arte es aprender ante todo a habitar esa imperfección que aparece en el principio, aprender a soportar esa indefinición y poder jugar y probar en ese estado inacabado y caótico de las formas. Aprender a vivir, si hay algo asi, es aprender esto mismo".

Quisiera agregar que el score en el golf es siempre una sorpresa y que no deberíamos usar el mismo como forma de evaluar nuestro progreso. Así evitaremos algunas frustraciones en el proceso de aprendizaje.

viernes, 29 de abril de 2011

Aprender cuando las cosas van bien


Cuando estamos enfermos visitamos al médico para curarnos. Si nos lesionamos, comenzamos algún tratamiento para recuperarnos. Cuando sentimos que nuestro swing no anda bien acudimos a un profesor.

En otra palabras, parece natural para nosotros buscar ayuda solo cuando las cosas van mal.

Cuando las cosas van bien, surfeamos la cresta de la ola y la disfrutamos mientras dura.

Hasta que se acaba, vuelven los tiempos difíciles y pensamos... es hora de pedir ayuda nuevamente ! Rápidamente, a veces casi en forma angustiante.

El inconveniente con esta forma de pensar es que muchas veces, para el momento que buscamos alguien que nos guíe, suele ser demasiado tarde, quizás ya estemos perdidos. Nuestro desempeño ya es malo.

Hay otra forma. Pensemos en un jugador que está constantemente aprendiendo y mejorando. Mejora sus propios scores, su swing, las distintas posibilidades de tiro, baja su handicap y hasta es posible que gane el campeonato del club por primera vez.

Cuál podrá ser la diferencia ? El aprendizaje contínuo, con buenos y malos resultados. El resultado no afecta su entrenamiento. Sabe que en el golf, como en la vida, siempre podemos seguir aprendiendo. Nuestro desarrollo potencial es infinito. Nuestro crecimiento personal puede ser superado día a día.

Como dice el maestro zen S. Susuki: A la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades y a la del experto, pocas.

Es durante los buenos tiempos cuando podemos seguir entrenando y practicando.Tiros nuevos,
distintas formas de jugar la cancha, mejoras con el putter, mejoras en el set de palos, rutinas psicológicas que nos ayuden a superar momentos de presión, a manejar nuestras emociones, etc.

Todo esto contribuye, no solo a seguir superándonos, sino a evitar que fallemos en los momentos desafiantes que se irán presentando. Pensar en todas las eventualidades y planear con anticipación nos dará la gran oportunidad de construir un swing consistente y una forma mental que se mantenga cuando estemos jugando a nuestro máximo nivel, sobre todo ante los grandes desafíos.

Es en los buenos momentos que el entrenamiento constante se disfruta más y se vuelve más poderoso y beneficioso.